La alimentación de un niño con alguna metabolopatía puede ser causa de un gran estrés para la familia. Las pautas dietéticas tan particulares y afrontar una situación que no hemos vivido antes con la preocupación que nos generan las posibles complicaciones, hacen que la alimentación adquiera un papel aún más importante.

Cuando comenzamos con la alimentación complementaria, son muchos los niños que rechazan la fruta y la verdura, lo que supone una auténtica pesadilla para sus padres.

Las frutas y verduras son un grupo de alimentos básico en la alimentación de cualquier persona. Son fuente de fibra, vitaminas, minerales y agua en nuestra dieta. Además, les aporta mucho color a nuestros platos y enriquece culinariamente cualquier receta. Todo esto hace que sea un grupo fundamental en nuestra alimentación diaria.

A continuación, os dejo algunas pautas que creo pueden resultaros útiles para lograr una mejor aceptación de estos vegetales por parte de los más pequeños (o no tan pequeños) de la casa.

  1. Sois ejemplo para ellos. Si no os ven comer verduras y fruta a vosotros, raramente las probarán ellos
  2. Hacedles partícipes de la elección del plato.Llevadlos a la frutería o al supermercado y dejad que ellos opinen y elijan las verduras y frutas que quieren probar. Además pueden ayudaros en la preparación del plato realizando las labores más sencillas del cocinado.
  3. La presentación cuenta. No olvidemos que son niños y que les debe resultar atractivo para tener curiosidad y querer probarlo. No es lo mismo probar un brócoli hervido que un falso arroz de brócoli o una masa de pizza hecha con brócoli. ¡Imaginación al poder!
  4. No siempre vale el puré. Los purés y las cremas suelen tener más aceptación en los niños y, para ahorrar tiempo, le ofrecemos la verdura siempre en puré. Si hacemos eso, estamos retardando la exposición del niño a la verdura entera, algo que antes o después acabará ocurriendo. ¡No hay tiempo que perder!
  5. Paciencia. Esta cualidad va a ser fundamental para lograrlo. Debemos ofrecerle la misma verdura de distintas maneras y varias veces hasta que logremos que el niño la acepte. Esto a veces crea frustración, pero con tiempo, dedicación y el apoyo de profesionales lo terminaréis logrando (aunque os parezca imposible).
  6. Ambiente relajado y familiar. Es fundamental que los momentos de comida familiar sean en un ambiente distendido, donde compartimos en familia lo que nos ha ocurrido en el colegio o en el trabajo y en los que la comida no es la protagonista.

A pesar de todas estas pautas, puede ser necesario en algún momento personalizar aún más los consejos dietéticos. Para ello, no dudes en ponerte en contacto con tu médico de referencia y tu dietista-nutricionista, que te apoyarán y te darán más recursos.

¡Un abrazo!

Ana Muñoz Alonso

Dietista-nutricionista del Hospital Infantil Virgen del Rocío.

 
 

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